Llegó el otoño, llegó octubre y en breve llegará Halloween. En Halloween lo ideal es disfrazarse, de todo lo que nos podamos imaginar, de fantasma, de vampiro, de lobo o de gato. El disfraz de gato puede ser una buena opción, pero también podríamos disfrazar al gato. Con un poco de imaginación podemos tener a unos terroríficos gatos disfrazados.
Se puede hacer el disfraz uno mismo o comprarlo en tiendas especializadas, hay que tener precaución para que el vestido no haga daño o pueda ser demasiado molesto para el gato. Hay que pensar que el gato no estará del todo convencido, por lo tanto tampoco hay que forzarlo. Si al final se consigue, hay que tener la cámara de fotos a mano, porque la foto perfecta puede durar poco rato.





A mi me gustaría ponerle un disfraz a mi gato, pero no hay forma de que se esté quieto.